LA VALIDEZ DE LOS CONTRATOS ELECTRÓNICOS

    Ana Viñas

    La utilización de internet en las relaciones contractuales, da lugar a un tipo de contratación a distancia  a los que resultan aplicables las reglas generales de la contratación, con las especialidades que recoge la Ley 34/2002, de 11 de julio de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, existiendo una equivalencia entre los contratos en soporte papel, y los efectuados mediante un medio electrónico,

    Pero surgen ciertas dudas debido a sus particularidades ya que se trata de un contrato que se perfecciona en la distancia, sin presencia física simultánea de las partes contratantes y a través de  través de redes telemáticas.

    “Para calificar un contrato de electrónico es esencial que se elabore y perfeccione, por medios electrónicos esto es que concurra la oferta y la aceptación por esa vía”.

    Así, para que un contrato electrónico sea válido, son necesarios los requisitos habituales para la validez de cualquier contrato, es decir: consentimiento, objeto y causa.  En relación al consentimiento, deberá de haber dos declaraciones de voluntades de los respectivos contratantes, dirigidas a alcanzar un acuerdo sobre la prestación de un servicio o la adquisición de un bien. Sin embargo, hay otros aspectos a tener en cuenta:

    • Es necesario delimitar el momento en el que se perfecciona el contrato electrónico y despliega sus efectos; y es el tema se complica cuando los posibles contratantes se encuentran en lugares distintos y por tanto puede existir un intervalo de tiempo entre la oferta y la aceptación, por lo que el contrato se entenderá efectuado cuando el oferente conoce la aceptación.
    • Otra de las preocupaciones más comunes, es el lugar en el que se entienden celebrados éstos, especialmente, si surgen algún problema o disconformidad. Será diferente si interviene como parte un consumidor, en cuyo caso el contrato se presumirá celebrado donde éste tenga su residencia habitual, o si se trata de empresarios o profesionales, que en defecto de pacto entre las partes, se presumirá celebrado en el lugar en que esté establecido el prestador de servicios. Esto es fundamental a la hora de saber qué juzgado tiene competencia a la hora de presentar una reclamación judicial.
    • En cuanto a la prueba, el soporte electrónico en que conste un contrato celebrado por vía electrónica será admisible en juicio como prueba documental, debiendo garantizarse para su validez la autenticidad, la identificación de los manifestantes, la no alteración del contenido, así como el momento de emisión y recepción.

    No obstante, la LSSI trata de ofrecer unas garantías adicionales a las partes que contratan de forma electrónica, imponiendo un conjunto de obligaciones a los prestadores de servicios entre las que se encuentran:

    1. A) Obligación de información previa:  consiste en proporcionar, con carácter previo a la contratación, la información relativa a:
    • Los diferentes trámites para celebrar el contrato.
    • Las condiciones generales del contrato, de manera que puedan ser almacenadas por el destinatario.
    • El destino del archivo electrónico y su accesibilidad
    • Los medios técnicos existentes  para identificar y corregir errores en la introducción de los datos.
    • Los idiomas en que podrá formalizarse el contrato.
    1. B) Obligación de información posterior: consistente en una confirmación de la recepción de la aceptación, una vez que el contrato ya se ha perfeccionado. Esta confirmación debe tener lugar en el momento en la recepción de la aceptación, o bien, en el plazo de las 24 horas siguientes.

    Las obligaciones de información no rigen de la misma manera si  una de las partes tiene la consideración de “consumidor”, en cuyo caso, será de aplicación además de éstas medidas, lo dispuesto en la Ley Consumidores y Usuarios, que proporciona una garantía extra para estos contratantes.

    En definitiva, se trata de ofrecer unas garantías adicionales con el fin de infundir la confianza necesaria en los contratantes, para que puedan beneficiarse de la agilidad que proporciona internet en la contratación y que ya ha cambiado para siempre la forma de  hacer para negocios.

    Ana Viñas

     

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