La atribución del uso del domicilio familiar a ambos cónyuges por razón de la custodia compartida

    La rotación en la vivienda familiar no vela por el interés de los menores, ni es compatible con la capacidad económica de los progenitores y mucho menos con el bienestar familiar, existiendo roces continuos con el reparto de los gastos, el cuidado de la vivienda y las visitas a la misma, rompiendo lo que se busca con la separación que es la privación de la intimidad.

    Equipo Fàbregas & Associats

    Como todos sabemos cada vez es más habitual que en los trámites de separación o divorcio los juzgados atribuyan la guarda y custodia de los menores de forma compartida a ambos padres, siempre y cuando concurran los presupuestos establecidos en el código 233.11 del código de Familia: vinculación afectiva, aptitud de los progenitores, cooperación entre ambos padres pagar garantizar la máxima estabilidad de los hijos, tiempo dedicado durante la unión o el matrimonio, la opinión expresada de los hijos, la situación de los domicilios de los progenitores y los horarios profesionales de los padres compatibles con el cuidado de los hijos, intentando no separar a los hermanos. Los tribunales han avanzado mucho en este sentido y cada vez son más las sentencias que atribuyen la guarda de los menores a ambos padres en un intento facilitara a las madres la continuidad laboral y permitir a los padres estar más tiempo con sus hijos, evitando así los muchos inconvenientes de la guarda exclusiva que fomentaba muchas desigualdades entre los padres y un rol de cuidado muy distinto.

    Una de las preguntas frecuentes en el despacho es la posibilidad de mantener a los niños en el domicilio familiar siendo los padres los que se vayan del domicilio cuando no les corresponde tener a sus hijos. Sistema denominado “casa nido”. El argumento es la idea de que esta manera se consigue una mayor estabilidad de los menores, que no tienen que ir cambiando semanalmente o cada dos días de vivienda.

    En este sentido el TS se muestra reticente al sistema de casa nido porque no es compatible con la capacidad económica de los progenitores, obligados a mantener la vivienda de cada uno y la común; y también porque impone un régimen de vida muy propenso a generar conflictos entre los progenitores, dando lugar a veces a despotismos por parte de los menores como propietarios de la vivienda.

    Por tanto la rotación en la vivienda familiar no vela por el interés de los menores, ni es compatible con la capacidad económica de los progenitores y mucho menos con el bienestar familiar, existiendo roces continuos con el reparto de los gastos, el cuidado de la vivienda y las visitas a la misma, rompiendo lo que se busca con la separación que es la privación de la intimidad.

    A veces los juzgados fijan un plazo de transición, durante el cual los menores y padres permanecerán en la vivienda familiar, tras el cual, deberán abandonarla, momento en el que la vivienda familiar se integrará en el proceso de liquidación.

    Fdo. Isabel Batalla.
    Abogado especialista en derecho de familia

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