CROWDLENDING. LA BANCA ENTRE PARTICULARES

    Mariona Fàbregas

    Más o menos, todos hemos escuchado acerca del Crowdfunding como un sistema de financiación para proyectos de distinta índole. Hoy, acercamos la figura del Crowdlending, un mecanismo de financiación e inversión entre particulares, también conocido como P2P.

    El Crowdlending, al contrario que el Crowdfunding, es un sistema de inversión y financiación que lleva aparejado siempre la obligación de devolución del capital prestado a cambio de una rentabilidad, mes a mes.

    Entonces la pregunta que surge es ¿estamos ante un préstamo corriente?

    Podríamos decir que sí, que nos encontramos ante una forma de préstamo, pero su nota diferenciadora es que, el control se traslada de la esfera de los bancos a la de una multitud -Corwd- de particulares y/o inversores.

    Dependiendo de en qué posición nos encontremos, el Crowdlending otorgará unas ventajas que otros sistemas no nos ofrecen, por ejemplo, para el pequeño inversor, la devolución del capital prestado más intereses mediante cuotas, minimiza el riesgo de nuestra inversión, así mismo, conoceremos qué proyecto financiamos y por tanto, en base a nuestros criterios, asumiremos un grado mayor o menor de riesgo.

    Para la persona o empresa que necesita de inversión, al diversificar los inversores y las cantidades a financiar, se convierte en un mecanismo realmente ágil en comparación con el tradicional, también, la exigencia de devolución mensual de la inversión crea una transparencia con el proyecto que facilita la entrada de inversores externos y las más importante, no perdemos el control de nuestro proyecto al introducir un inversor capitalista en la sociedad.

    Nos encontramos ante un fenómeno financiero al que acuden cada vez más empresas y particulares por su flexibilidad y agilidad, actualmente se estima que el 80% de los préstamos a nivel mundial son gestionados por las entidades financieras. Claro está que la financiación entre particulares va disminuyendo este porcentaje cada vez más.

    Ciertamente la financiación entre particulares -que no es algo nuevo en la economía moderna aunque le pongamos un nombre distinto-  y las criptomonedas en su vertiente de ICO’s (Initial Coin Offer) están abriendo un nuevo horizonte financiero para los particulares y empresas, relegando cada vez más el papel tradicional de la banca y trasladando la esfera de control financiero a los particulares. Esferas que tarde o temprano deberán ser reguladas por los Estados, superando el inmovilismo que ha venido predominando estos últimos años.