INCUMPLIMIENTO DEL RÉGIMEN DE VISITAS Y DELITO DE DESOBEDIENCIA

    Fabregas Advocats Associats

    A menudo los clientes preguntan sobre, el incumplimiento del régimen de visitas ¿qué ocurre si no cumplo con el régimen de visitas? o bien ¿qué puedo hacer si el otro progenitor no cumple con el régimen de visitas o régimen de guarda?

    Como ya hemos comentado en artículos anteriores, el incumplimiento del régimen de visitas quedó despenalizado con la última reforma del CP y la vía para solicitar el correcto cumplimento es interponiendo una demanda de ejecución de sentencia por el cauce de la jurisdicción civil, asistido por abogado y procurador. Por lo que de nada servirá acudir a la policía para denunciar tales incumplimientos puesto que ello ha dejado de ser su competencia.

    No obstante, tras el auto que dicte el Juez de Familia requiriendo al progenitor que incumple, que cumpla estrictamente lo establecido en sentencia, si los incumplimientos persisten, entonces si  se podría valorar la comisión, en este caso, de un delito de desobediencia.

    En tal sentido queremos destacar una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona SAP Barcelona, sec. 9ª, S 22-12-2017, nº 947/2017, rec.139/2017, por la que se condena a una madre por la obstaculización continua de las visitas, las cuales estaban fijadas tuvieran lugar a través del Punto de Encuentro. En este caso, el padre pudo acreditar que la madre no acudía al Punto de Encuentro en las fechas fijadas, y la madre no pudo acreditar que sus ausencias junto a la de los hijos estuvieran justificadas.

    Lo más complicado para apreciar el delito es acreditar los incumplimientos y que los mismos revisten de gravedad, pues es requisito indispensable para que se cumpla el tipo delictivo.

    Según la jurisprudencia del TS se requieren la concurrencia de los siguientes elementos para la condena de un delito de desobediencia del artículo 556 del CP:

    a) la existencia de un mandato expreso, concreto y terminante de hacer o no hacer una específica conducta, emanado de la autoridad o sus agentes

    b) que el mandato se halle dentro de las legales competencias de quien lo emite;

    c) que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido claramente notificada al obligado a cumplirla, de manera que éste haya podido tomar pleno conocimiento de su contenido;

    d) la resistencia del requerido a cumplimentar aquello que se ordena, y

    e) la concurrencia del dolo de desobedecer, que implica que frente al mandato persistente y reiterado se alce el obligado a acatarlo y cumplirlo en una oposición tenaz, contumaz y rebelde, y

    f) la gravedad de la conducta, que diferencia el delito de la falta de desobediencia leve.

    Por ello es importante no eludir las obligaciones del régimen de visitas establecidas en sentencia, ni seguir consejos de supuesta impunidad, pues tal y como se ha expuesto puede acarrear serios problemas el incumplimiento del régimen de visitas, entre ellos la de ser condenado por un delito de desobediencia que lleva aparejado una pena de prisión de 3 meses a un año o multa de seis a dieciocho meses.