Hacienda limita la deducción de gastos de comida de los autónomos

    Angel Garcia

    Hacienda cuestiona esta deducción blindada por Ley en el 2017.

    La Agencia Tributaria vuelve a dar un giro de tuerca a los autónomos y limita ahora la deducción de gastos de comida.

    Se trata de un asunto que se creía pacífico, que Cristóbal Montoro quiso que quedara muy claro en una ley del 2017, pero que la Agencia Tributaria (AEAT) ha empezado a cuestionar.

    Pues bien, ante estas actuaciones incipientes, un autónomo ha planteado una consulta. En respuesta, la Dirección General de Tributos, el brazo legislativo del Fisco, ha emitido una consulta vinculante, la V1184-22, que todavía no es pública que restringe la deducción.

    Hasta ahora, se entendía que si en un caso prototípico: por ejemplo, en un día laborable, un autónomo comía en el bar de debajo de su despacho, la comida, si se sufragaba con un medio electrónico y se disponía de justificante documental, era deducible.

    Pues bien, la AEAT ha empezado a cuestionar esta deducibilidad y ahora Tributos lo refrenda. El mero hecho de cumplir con los requisitos que marca la ley no presupone la legalidad, y se arrincona al autónomo, que debe proporcionar a Hacienda una prueba poco menos que imposible: cómo se demuestra que una comida de su día a día es de trabajo.

    La Ley 6/2017 de reformas urgentes del trabajo autónomoque «introduce varias modificaciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas con la finalidad de clarificar la deducibilidad de los gastos en los que incurren los autónomos en el ejercicio de su actividad, de forma que puedan contar con un elevado grado de seguridad jurídica», según dice en su Exposición de Motivos.

    En concreto, sobre «la problemática vinculada a los gastos de manutención en los que incurre el propio contribuyente en el desarrollo de la actividad económica». En este sentido, «se aclara la deducibilidad de estos siempre que se cumplan determinadas condiciones, en particular que se produzcan en establecimientos de restauración y hostelería y se abonen utilizando cualquier medio electrónico de pago».

    Tras ese anuncio, el artículo 11 modifica el artículo 30.2.5ª de la Ley del IRPF, siendo así que «tendrán la consideración de gasto deducible para la determinación del rendimiento neto en estimación directa: los gastos de manutención del propio contribuyente incurridos en el desarrollo de la actividad económica, siempre que se produzcan en establecimientos de restauración y hostelería y se abonen utilizando cualquier medio electrónico de pago, con los límites cuantitativos establecidos reglamentariamente para las dietas y asignaciones para gastos normales de manutención de los trabajadores».

    De esta forma, la ley pretende que la deducibilidad de los gastos de manutención sea pacífica «siempre que» lo sean en establecimientos de restauración y hostelería y se sufraguen con un medio electrónico. A lo que se añade que el gasto habría de tener su justificante documental y estar debidamente contabilizado.

    Sin embargo, alguna Delegación de la AEAT, como casi siempre la de Cataluña, ha empezado a cuestionar la deducibilidad de este tipo de gasto y, en concreto, a poner el foco en si había «incurrido en el desarrollo de la actividad económica», condición esencial sobre la que se asumía que se admitiría pacíficamente si el día de ese gasto era laborable -en sentido amplio, pues los autónomos tienen en general un calendario laboral más flexible que los asalariados-.

    Tributos ya aclaró en la consulta vinculante V0124-21 que la deducibilidad de esa manutención no exigía que el gasto se hiciera en un municipio distinto del lugar de trabajo habitual (o en el de residencia) del autónomo.

    Sobre la vinculación de ese gasto al desarrollo de la actividad económica, la consulta V1184-22 advierte de que «la circunstancia de que los gastos de manutención correspondan a un día laborable no implica por sí sola la consideración de que dichos gastos son gastos incurridos en el desarrollo de una actividad económica».

    Se invierte la carga de la prueba y se exige así acreditar, a satisfacción de la AEAT, que ese gasto está vinculado a la actividad económica algo imposible técnicamente. De esta manera la Agencia Tributaria se saltaría la intención normativa de que estos gastos tuvieran una elevada seguridad jurídica abriendo la puerta a numerosas liquidaciones por parte de la Administración y a la presentación de numerosos recursos por parte de los autónomos aumentando la litigiosidad con la administración y convirtiendo la fiscalidad de los autónomos en una inseguridad jurídica alarmante.

     

     

    La carga de la prueba

    El debate de fondo es que Hacienda está apretando el acelerador con la denominada presunción de validezla presunción de validez de sus actos de que se dota la Administración, que traslada la carga de la prueba al contribuyente. Quizás el enésimo episodio del uso (¿y abuso?) de la presunción de validez frente al extenuante y baldío esfuerzo probatorio desplegado por el contribuyente.

    La Dirección General de Tributos acumula retrasos de cerca de dos años en las respuestas a las consultas vinculantes.

    Àngel García

    CARBONELL CONSULTORS

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