LAS NOTIFICACIONES ELECTRÓNICAS PUEDEN QUEDAR SIN EFECTOS, SI NO SE ENVIÓ UN AVISO AL E-MAIL DEL CONTRIBUYENTE

    Bach

    Muchos contribuyentes (empresas, autónomos) están obligados a recibir las notificaciones electrónicas que les realiza la Agencia Tributaria, a través de un buzón habilitado al efecto (Dirección Electrónica Habilitada, DEH).

    La Agencia Tributaria permite indicar un correo electrónico al que llegará un aviso, cuando se deposite una notificación en dicho buzón. De esta manera el contribuyente es consciente de que existe una notificación de la administración.

    Pero, si el sistema falla, el contribuyente n sabe que existe una notificación y la responsabilidad y el problema lo tienen según la Agencia Tributaria, el contribuyente. Sin embargo una reciente sentencia sostiene, sin embargo, que en algunos casos, la falta de aviso al correo electrónico, hará que las notificaciones electrónicas no tengan efectos

    Hay que recordar que el gran peligro de las notificaciones electrónicas es que, una vez depositadas en el buzón habilitado al efecto, se entienden notificadas a los diez días. Por tanto, si un contribuyente está un tiempo sin acceder al buzón electrónico, lo normal es que la notificación ya se haya entendido notificada y que, posiblemente ya no pueda recurrirse.

    Son innumerables los casos de contribuyentes que se han quedado sin posibilidad de recurrir, por no haber tenido conocimiento de la notificación electrónica realizada.

    Una sentencia del 15 de Junio del 2018 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña confirma que los avisos previos, dirigidos al correo electrónico del contribuyente, no son preceptivos para Hacienda. Por ello, la falta de estos avisos no invalidaría las notificaciones electrónicas. Sin embargo, esto no será siempre así. En algunos casos, no haber enviado estos avisos, puede suponer que la notificación realizada no tenga efectos.

    La falta de envió del aviso por mail, si puede vulnerar el principio de confianza legítima en algunos casos:

    El principio de confianza legítima implica la exigencia de que la Administración observe, de cara al futuro, la conducta que sus actos anteriores hacían prever.

    Trasladado esto al sistema de notificaciones electrónicas obligatorias (NEO), implica que, si en anteriores comunicaciones de un mismo procedimiento, el contribuyente siempre recibió un aviso en su correo electrónico, advirtiéndole de que tenía una notificación pendiente, la Agencia Tributaria debe seguir la misma línea de actuación.

    Cuando ello no ocurra, sí podrá entenderse vulnerada la confianza legítima del contribuyente. El propio Tribunal Constitucional, afirma que en estos casos (cuando la Administración modifique su forma de actuar), sí se quebraría la confianza legítima, y se vulneraría un derecho fundamental.

    En el caso resuelto por el TSJ de Cataluña, esto fue lo que ocurrió. Según el Tribunal catalán, la actuación de la Agencia Tributaria, consistente en haber avisado al obligado en las anteriores notificaciones electrónicas del procedimiento, generó una confianza legítima respecto a la notificación de la AEAT, pendiente de recepcionar. Esa confianza legítima motivó que el obligado no entrara en su buzón electrónico, a la vista de que no había recibido un aviso en su dirección de correo, como siempre había ocurrido hasta ese momento. Es decir, era una actitud esperable en el obligado tributario, sin que pueda tildarse de negligente la falta de acceso a su buzón.

    Como se ha visto, la falta de acceso al buzón en estos casos, no puede tildarse de negligente, en virtud del principio de confianza legítima. Por ello, a pesar de que la notificación realizada cumplía todos los requisitos legales, no cumplió con su finalidad, y por tanto no tuvo efectos para el contribuyente, que actuó diligentemente. Ello motivó que el recurso planteado por el contribuyente, cuando tuvo conocimiento tardío de la notificación, se considere presentado en plazo.

    Como conclusión poder decir que estamos ante una sentencia más que interesante para el contribuyente, que abre la posibilidad de analizar en cada caso, si la Agencia Tributaria estaba obligada o no, a enviar un aviso al correo electrónico del contribuyente. Algo que, hasta la fecha no se había planteado de forma tan abierta.

    Y, como se ha visto, en la medida en que la falta de aviso por correo electrónico, sea una excepción a la forma habitual de actuar de la Administración notificadora, podrá alegarse la vulneración del principio de confianza legítima, para dejar sin efectos las notificaciones electrónicas.

     

     

    Àngel García

    CARBONELL CONSULTORS

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