MOTIVOS DE LA CAÍDA DEL VALOR DE LAS CRIPTOMONEDAS

    Equipo Fàbregas & Associats

    Es indudable que el valor del bitcoin y demás criptomonedas se encuentran en recesión.  Si 2017 fue un año de subidas impensables, colocando el bitcoin en los 17.000 €, el primer trimestre del 2018 se presentó con importantes caídas que parecen no tener fin, rozando hoy los 6.000 €, habiendo perdido el bitcoin el 65 % de su valor.

    ¿Pero a qué se debe esta pérdida de valor? ¿Ha perdido el usuario la confianza en las criptomonedas?

    Existen varios factores que provocan estas caídas, entre los que se encuentran:

    • La diversa regulación de los Estados

    Muchos países comenzaron a poner el foco en las criptomonedas al ver los valores que alcanzaban y tomar consciencia de las repercusiones económicas que podrían producir. Por ello, se han empezado a ver los intentos por diversos países de dotar de normativa a un fenónemo de escala global y descentralizado. Los Estados cada vez exigen el cumplimiento de mayores requisitos para empresas que operen en mercados de criptomonedas, e incluso algunos de los países asiáticos que llevaban la delantera en el uso de criptomonedas a nivel mundial, han terminado prohibiendo su utilización y la de productos derivados. La actividad de minería, tampoco escapa al ojo inquisidor de los gobiernos, especialmente en lugares donde la electricidad tiene un precio especialmente bajo, lo que supone grandes ganancias respecto a la misma actividad de minería realizada en otro país.

    • Los robos y desaparición de criptomonedas

    La ciberseguridad continúa siendo una asignatura pendiente para los usuarios de criptomonedas, para los cuales el desconocimiento ha supuesto la pérdida sus criptomonedas, o bien han sido – y continúan siendo- objetivos sencillos para los hackers. Pero esta vulnerabilidad no se produce sólo para el usuario medio, los exchanges más populares también han sufrido robos multimillonarios, (MT.Gox, Coincheck o Bitfinex, entre otros), a través de operaciones que resultan irrastreables debido a la privacidad que acompaña y caracteriza a las criptomonedas. Y es que no se puede olvidar, que las guerras actuales se libran en la red.

    • Las estafas

    Acabamos el año con el producto estrella, las ICOs. Las “Initial Coin Offering se presentaron como la solución económica rápida para cualquier empresa que necesitase financiación, a través de la emisión de tokens que otorgarían diferentes derechos para los inversores a través de una inyección económica, pero la realidad está siendo otra, y es que prácticamente la mitad de las  realizadas hasta el momento han fracasado, o lo que es peor, han supuesto directamente un fraude, desapareciendo el dinero invertido al poco tiempo.

    En España, la dificultades regulatorias de protección del consumidor que obligaban a informar debidamente a los inversores, requisitos asimilables a los exigidas para cualquier producto financiero, llevaron a la creación de nuevas empresas  supuestamente “especializadas” en la realización de ICOs, que se gestionaban desde Gibraltar debido a la escasa regulación al respecto, con desenlaces bastante desalentadores.

    De hecho, empresas como Google, Facebook y Twitter han anunciado la prohibición de anunciar criptomonedas e ICOs en sus páginas, basando su decisión en que se trata de activos de “alto riesgo”.

    • La sombra de la manipulación del mercado por las denominadas “whales”

    Las “ballenas” son los individuos que poseen grandes cantidades de criptomonedas y que tienen la capacidad de influir en la fluctuación del mercado, provocando tendencias alcistas o fuertes devaluaciones de su valor. Se calcula que alrededor del 40% del mercado de criptomonedas en circulación están controladas por unas 1.000 personas.

     

    En definitiva, la euforia de las criptomonedas ha llevado a mucha gente a meterse en un mundo en el que desconocía su funcionamiento. Sin embargo, no hay que entender estas situación como el fin de las criptomonedas; las correcciones de valor que están experimentando ayudarán a que la parte más especuladora de las mismas se diluya, debiendo realizar un ejercicio de aprendizaje, empezando a tratar las criptomonedas con la prudencia necesaria, teniendo en cuenta las fortalezas y oportunidades que éstas ofrecen, pero siendo consciente de los  riesgos que conllevan.

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