PRIVACION PATRIA POTESTAD

    Isabel Batalla

    En el 90% de expedientes que tramitamos en el despacho la patria potestad es compartida, mientras que la guarda/custodia de los niños puede ser exclusiva de uno de los progenitores o compartida.

    La diferencia entre ambas figuras es que la guarda la ejerce el padre con quien habitualmente viven los hijos y la patria potestad es un concepto mucho más amplio que implica que todas las decisiones importantes de los hijos, básicamente temas educacionales en general, de salud, traslados de residencia, deben ser adoptados conjuntamente.

    Lo normal será, por tanto, reflejar en el convenio  que la patria potestad, en cuanto a la titularidad, es compartida por ambos progenitores, mientras que el ejercicio – total o para algunas cuestiones en concreto- será ejercido en exclusiva por el padre o la madre (justificando aquí la razón de dicha medida y el beneficio que ello genera al menor).

    Por ejemplo es usual en situaciones en que uno de los progenitores reside en el extranjero, que se otorgue  el ejercicio exclusivo de la patria potestad a uno de los progenitores para  favorecer la toma de decisiones del progenitor que convive con el menor.

    Para privar a un progenitor de la patria potestad se aplican criterios muy restrictivos  y no se puede renunciar, ni pactar, ni surtiría eficacia ningún contrato privado sobre tal extremo.

    El ejercicio si puede ser disponible por los progenitores, pero bajo control judicial, de forma que el juez no está vinculado por el acuerdo entre las partes.

    En el despacho tramitamos expedientes de privación de patria potestad, pero no podemos negociar,  insisto, ningún progenitor puede renunciar voluntariamente a serlo, debemos interponer un procedimiento judicial  acreditando el incumplimiento  grave, reiterado y permanente de todos los deberes inherentes a la patria potestad y un absoluto  desinterés  y despreocupación del progenitor hacía su hijo. Normalmente son supuestos en que no ha existido relación personal y no se ha ejercido voluntariamente el derecho de visitas.

    No se valora específicamente la culpabilidad del padre en el incumplimiento grave de los deberes propios de la patria potestad, lo transcendente es la afección que provoca en el menor.

    Fdo. Isabel Batalla

             Abogada

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