Régimen de visitas abuelos

    El derecho a relacionarse se trata de un derecho/deber beneficioso para ambos que solo podrá denegarse si...

    Isabel Batalla

    La normativa de aplicación  viene recogida en el Libro II del Código Civil de Catalunya (CCC). La ley vigente utiliza la expresión “relaciones personales” cuando regula el derecho del menor a relacionarse con sus abuelos, hermanos y demás familia extensa o personas próximas ( artículos 233-12, 233-1 1 c), 236-4, 233-2c), 233-4 y 236-15 CCC ).

    En la misma línea el Tribunal Supremo considera expresión “derecho de visitas” debe aplicarse solamente a las relaciones entre los progenitores y sus hijos y para los demás supuestos de parientes, allegados y personas de confianza utiliza el término “relaciones personales”.

    El derecho a relacionarse se trata de un derecho/deber beneficioso para ambos que solo podrá denegarse si concurre justa causa, es decir cuando afecte al interés de los menores, considerando que la relación  con los abuelos puede ser enriquecedora, por lo que no cabe negarles el derecho legítimo a relacionarse con su nieto.

    Sin duda la trascendencia personal y familiar que tiene para un menor conservar la relación afectiva y material con los abuelos hace que el papel de éstos sea relevante y preferente frente a otros familiares, parientes y allegados que pudieran reclamar judicialmente la fijación de relaciones con el menor.

    La existencia de una justa causa para denegarles esa relación personal ha de ser probada por quién la alega.

    El TS en sentencia de 24 de mayo de 2013 declara que “la justa causa para negar dicha relación no puede alegarse de una forma simplemente especulativa, sino concreta para ver si responde a una realidad que pueda servir de argumento para eliminar este derecho que no tiene más restricción que el que resulta del interés del menor“.

    Los criterios o parámetros de decisión que vienen considerándose por los tribunales para fijar un régimen de relaciones son entre otros los siguientes:

    1. La situación personal del menor y de la persona o personas que desean relacionarse con él.
    2. Edad del menor.
    3. La Intensidad de las relaciones anteriores (grado de vinculación afectiva entre ellos). De modo que si ha habido convivencia o relación positiva el interés del menor aconseja conservarla y potenciarla.
    4. El respeto de las relaciones del menor con el titular de la patria potestad y ejerciente de las funciones de guarda.
    5. Y todas aquellas circunstancias del caso que sean relevantes y ayuden, debidamente ponderadas, a conformar el interés del menor.

    Fdo. Isabel Batalla

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